Todo ha vuelto


 

Llevo unos años, en lo que todo es negro. Pasé una época en la que tenía que esconder mi depresión, porque no quería que nadie lo supiera ni me pudiera agobiar. No lo supo nadie más que dos o tres personas y solo una de ellas fue a la que quise decírselo.

Alguien que lea esto podrá pensar -¿Y por qué no se lo contaste a nadie, ni si quiera tus padres?-. Muy fácil, no tengo la confianza que se debería de tener con unos padres. Contárselo, hubiera sido peor para mi estado, porque son muy pesados, agobiantes, etc. 

Cuando tienes que esconderlo día tras día, coger la pastillita de la felicidad cuidando que no haya nadie cerca y tomartela de igual forma cada mañana, llega a ser bastante agotador. Siempre poniendo una sonrisa falsa, cuando no me apetecía sonreír, solo para que no se dieran cuenta de que algo pasaba.


Esto es algo con lo que llevo años y no me di cuenta de que igual debía de pedir ayuda, cuando me derrumbe delante de un orientador laboral. Nunca pensé que me pasaría eso, pero la cara del hombre no cambió, porque estaba acostumbrado a ello. Es un problema demasiado común hoy en día y con todo lo que está ocurriendo ahora mismo, va a ser aún peor, seguramente.

Somos gente con un futuro nada claro y eso hace temblar nuestras vidas por momentos.


La salud mental no es algo que tomarse a la ligera, como se hacía hace unos años. Hoy en día ya no es una cosa tabú, o algo por lo que te miran raro. Aunque aún sigue habiendo gente que piensa así y que cuando les cuentas algo te dicen "Bueno, eso nada. Ya se te pasará".


Esto que empiezo a escribir hoy, aunque debería de haberlo hecho antes, es un intento de distraerme de lo que me rodea, de la vida que me ha tocado y de pensamientos que cada día suelen ser mas oscuros. Tampoco sé lo que duraré con esto, pero espero que no se alargue mucho en el tiempo, ya sea para bien o para mal.

 

Lo único que tengo claro, es que todo ha vuelto.

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